Lactancia materna: hay veces que querer no es poder.

Llevo unas semanas queriendo escribir sobre el tema de la lactancia materna, por mi experiencia y por la de una reciente mamá en la que me he visto reflejada. No he encontrado mejor momento para escribirlo que ahora, que estamos de lleno en la semana mundial de la Lactancia materna, y que tiene por lema: la lactancia es cosa de todos.

La lactancia materna genera controversia. Se cuestiona, se critica cuando se niega, en definitiva, está en el punto de mira. Existen numerosos estudios sobre la lactancia. En todos hacen hincapié en sus beneficios y la importancia de alimentar al bebé con la leche materna. Se habla de los porcentajes de mamás que deciden amamantar a sus bebés con leche materna (el 67%), las diferentes dificultades por las que se abandona la lactancia (29% por sensación de baja producción de leche, 17% por incorporase al trabajo, 7% por problemas con el pecho…)

A pesar de los años, la lactancia materna sigue suscitando, quizá más que nunca, controversia. No quiero entrar en polémicas, ni estoy a favor ni estoy en contra. Mi único objetivo es contar mi experiencia y ayudar a tantas madres que se enfrentan a la dura tarea de la lactancia y la maternidad. Porque sigo opinando que en esto de la maternidad no se cuenta todo tal cual es.

semana mundial de la lactancia materna

Yo empecé dando el pecho a mi hijo y no fue fácil. Acabas de salir de muchas horas de parto, te encuentras cansada, no puedes moverte con normalidad por los puntos… y con todo ello debes hacer un esfuerzo, tú y tu hijo, por instaurar la lactancia. Mientras estás en el hospital todo es dirigido, pero ¿y cuándo llegas a casa? Aquí es donde nos enfrentamos, no únicamente a la lactancia materna en estado puro, sino a toda la sabiduría vecinal y familiar sobre dicho tema, y para mí fue lo más difícil. La opinión de los demás es lo que menos ayuda, más bien contamina. Y es que al final, como dice el lema de esta semana mundial de la lactancia materna: la lactancia es cosa de todos, pero yo añadiría, y decisión de la madre.

No sé si porque no estaba preparada, o porque las hormonas y demás me jugaban malas pasadas, pero lo que peor llevé son las opiniones de los demás y las inseguridades que estas generaban. Mi amiga me contaba, que días después de tener a su bebé, cuando salía por la calle, antes de preguntarle cómo estaba ella y su hija, o cómo se sentía… venía la mítica pregunta ¿pero le das pecho?

En mi periodo de lactancia, que no fue demasiado largo, únicamente dos meses, eché en falta frases de ánimo, ya os lo conté en el post ¿por qué nadie me dice que soy una buena madre?. Ninguna visita preguntaba: ¿cómo estás, cómo te sientes…?, ni te dicen qué bien lo haces, parece únicamente interesar: ¿le das pecho? ¿cuánto ha pesado? y ¿cuántos puntos llevas? Las mamás primerizas necesitamos apoyo, en lo que hacemos y en lo que decidimos. Y sí, es muy difícil esto de ser madre, pero sobre todo lo difícil es tomar decisiones y no sentirse apoyada.

semana mundia de la lactancia materna

Las mamás que dan pecho y están seguras de hacerlo, las aplaudo. Las que no lo dan, y están seguras, también. ¿Pero y las mamás que quieren dar pecho y no están seguras de hacerlo bien? ¿Y las mamás que dudan de si es lo mejor para sus hijos? Para todas estas preguntas, hay un respuesta: haz lo que te haga sentir bien a ti, como madre tú tienes el instinto. Y que nadie se atreva a dudar, lo que decide un madre lo hace por el bien de su hijo o hija.

Cuando mi hijo empezó a llorar en cada toma, ¿por hambre?, te saltan las inseguridades, y estas merman tu estado de ánimo. No debemos llegar al límite, y no nos deben influenciar con opiniones varias. Cada madre sabe más que nadie lo que debe hacer, y sobre todo lo que puede hacer. Lo que pasa es que las primeras semanas cuesta creérselo.

Con el paso del tiempo,  me di cuenta que pasé unos meses obsesionada con la lactancia, más que disfrutarla. Estaba estresada en lugar de embelesada con mi hijo, me sentía cuestionada solo por el mero hecho de no poder. Yo quería, pero no podía. Quería alimentar a mi hijo con leche materna, pero no podía verlo llorar, quería tener suficiente leche, pero tenía dudas, quería que no me influyeran las opiniones de los demás, pero lo hicieron… y cuando estuve al límite, me di cuenta que para que mi hijo estuviese bien, primero debía estar bien yo. Saqué como conclusión que esto de la lactancia no es blanco o negro, no se trata de querer o no querer, a veces, querer no es poder, y eso es o que le pasa a muchas mamás, y me pasó a mí.

Nuestros hijos no dependen de nosotras únicamente por la leche materna, no seamos egoístas. Nuestros hijos necesitan madres sanas, mental y físicamente, y que transmitan amor en lugar de inseguridades. Así que mamás que estéis leyendo este post:

  • Si sentís que no podéis, no os sintáis culpables, a veces querer no es poder.
  • No os sintáis menos unidas a vuestro hijo o hija únicamente por no darle pecho, hay muchos más momentos de unión.
  • No seáis débiles a los comentarios, muchas mamás olvidan lo mal que lo pasaron.
  • Y sobre todo, sentiros felices para los peques lo sean.

Y a las que ya habéis sido mamás, trasmitid todo lo que os hubiese encantado escuchar, no lo que os dijeron. No cometamos los mismo errores.

semana mundial de la lactancia materna

Detrás de cada decisión de cada mamá está el bienestar de su hijo o su hija, que nadie lo ponga en duda. Lo mejor de la maternidad es disfrutarla, no sufrirla.

Y tened por seguro, que para vuestro hijo o hija sois la mejor mamá del mundo, y os necesita igual con o sin lactancia materna.

 

 

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