Animales y sus beneficios en el crecimiento emocional de los niños

La idea de introducir una mascota en la familia suele ser motivo de preocupación. Algunos padres son reticentes al respecto y esgrimen diferentes argumentaciones: son una responsabilidad más, sueltan pelo y ensucian, pueden hacer daño a los niños, representan un gasto extra…

Sin embargo, los animales, en especial los perros y gatos, pueden ayudar a inculcar valores y sentido de la resposanbilidad en los niños. Un hijo que crece con una mascota aprende a dar y recibir cariño más allá de los padres, desarrolla el sentido del deber y mejora su capacidad de relación.

Crianza emocional y sensación de seguridad

Los perros poseen un enorme instinto de protección hacia los miembros de su “manada” y en ella incluyen, tanto a sus propios cachorros, como a todos los integrantes de la familia, en particular a los más pequeños. Determinadas razas de perros, como los labradores, los Bóxer o los Golden Retriever, son especialmente cariñosos y protectores y se convierten en compañeros perfectos para los niños.

Al lado de estos animales, el niño se siente seguro y, sobre todo, acompañado. Los bebés desarrollan una especial empatía hacia la mascota, aprenden a interpretar sus estados de ánimo y establecen con ella un particular sistema de comunicación. Caricias, mimos, achuchones, abrazos… forman parte de su lenguaje particular y son la mejor muestra de amor del niño hacia su mascota. Por parte del perro, la respuesta es el lengüetazo, un signo inequívoco de cariño y apoyo.

Sentido de la responsabilidad

Tener un animal en casa conlleva siempre una serie de obligaciones: tenemos que cuidarlo, alimentarlo, peinarlo, llevarlo al veterinario y sacarlo a pasear. Si implicamos a los niños en estas tareas rutinarias, estaremos creando en ellos un sentido de la responsabilidad.

Navegando por internet podemos encontrar amplia información y webs sobre los cuidados que necesitan los animales, entre ellas, Portal del Criador, este site ofrece una clasificación de perros y gatos en función del pelaje y el tamaño, lo que ayuda a formarse un criterio a la hora de elegir. Otro aspect interesante de esta web es que un directorio de criadores profesionales que permite seleccionar la raza que te interesa y comunicarte con el criador para indagar sobre el proceso de adquisión y los cuidados  especiales que tienen ciertas razas, que se traducirán en responsabilidades extra.

En el momento de repartir las tareas, tendremos que prestar atención a la edad. Cuando los niños son pequeños, pueden ocuparse de mantener el agua limpia, dar de comer al animal y ayudar a lavarlo o cepillarlo. A medida que los niños crecen, pueden adquirir nuevas responsabilidades, como por ejemplo sacarlos a pasear.

Es muy importante ser constante en esas enseñanzas. El niño debe aprender que la tenencia de un animal requiere cuidados permanentes, y que no existen excusas para dejar de atender las obligaciones adquiridas.

Comunicación y juego

El aprendizaje a través de animales también facilita las relaciones interpersonales. Los niños con mascotas suelen ser más abiertos y comunicativos y muestran una especial predisposición a las actividades en grupo.

Otro aspecto positivo de los animales guarda relación con la actividad del juego. Los pequeños aprenden a jugar al lado de sus mascotas y desarrollan con ellos su creatividad. A medida que los niños crecen, los juegos varían y adquieren un carácter más dinámico. Saltos, carreras, lanzamientos de pelota… son actividades muy beneficiosas que, además de afianzar la relación entre perro y amo, ayudan a mejorar la forma física de ambos.

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1 Comment

  1. Magda 28enero, 2018 a 20:06

    Totalmente de acuerdo, nosotros tenemos mascota en casa desde antes que nacieran los peques y es increíble el vínculo que se tiene.

    Respuesta

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