¿Calidad o Cantidad?

Seguro que habéis oído hablar del famoso libro de Samanta Villar, Madre hay más que una, que ha escrito tras su reciente maternidad. Pero seguro que lo que más habéis oído o leído ha sido el titular que dio «Tener hijos es perder calidad de vida».  Todas hemos puesto el grito en el cielo al leer el titular, y hemos dado nuestra opinión, seguro que más negativa que positiva. He dicho todas porque somos las mujeres las que nos cuestionamos unas a otras y nos sacamos la piel. Nos quejamos cuando nos mienten y no aceptamos cuando nos dicen verdades. Pero… ¿alguna ha leído el libro?

Yo no he podido leerlo, lo siento, a parte de ser madre intento hacer bien mi trabajo, llevar mi casa lo mejor que puedo y en mis ratitos libres me siento delante del ordenador para escribir cositas como las que estás leyendo. No dudo que lo leeré, pues me apasiona la lectura y en esto de la maternidad tengo mucho que aprender. Por ello, de momento, no voy a dar mi opinión sobre dicho libro, no me parece justo, antes de opinar hay que conocer. Así que lo que voy a comentar es lo que sí sé.unapizcadeeducacion

Tener hijos es perder calidad de vida. Como dije en el anterior post existen muchos peros en esto de la maternidad, cada una resalta los que ha vivido y superado. Pero hay algo en lo que coincide la gran mayoría: La maternidad, a pesar de tener muchos peros, nos hace sentir completas.  Creo que cuando se es madre se comprende que, lo que has vivido hasta el momento, o lo te queda por vivir, no lo iguala nada. ¿alguna después de ser madre volvería hacia atrás? Yo por lo menos no, y no he visto reducida mi CALIDAD de vida, más bien diría que lo que ha cambiado es la CANTIDAD. Os digo porqué:

  • –  ducha: antes eran más de 30 y ahora no llega a 15 minutos.
  • – compras: antes pasabas días enteros de compras, probándote de tienda en tienda. Ahora terminas enseguida, no llegas ni a probarte y si me apuras lo compras por Internet.
  • – intimidad: has pasado a tener un guardaespaldas pegadito a ti, tu hijo, te acompaña al baño, mientras te cambias, mientras te depilas, etc.
  • – ejercicio: antes salías a correr, a caminar con las amigas, al gimnasio… y ahora si hace solecito sales con el carrito.
  • – televisión: antes te gustaba ver una peli romántica, engancharte a una serie y ahora te sorprendes viendo a la Peppa Pig aunque tu hijo esté durmiendo.
  • – actualidad: a la hora de comer solías ver las noticias y ahora… Peppa Pig.
  • – tiempo para la comida: antes comías tranquilamente con ensalada, plato principal, postre, café, sobremesa, ahora tomas únicamente el plato principal en tiempo récord.
  • – cocinar: seguro que el horno, la sandwichera son tus aliados (a no ser que tengas la suerte de tener una Thermomix)
  • –  viajes: antes salías en cada puente o fin de semana, ahora te lo piensas por todo lo que tienes que cargar.
  • – espacio: tu casa ha sido invadida por cuna, parque, mantita de juegos, trona…. (esto ya es otro post)

Por ello digo que lo que reducimos es la CANTIDAD de cosas que hacíamos pero, ¿la CALIDAD?. ¿Eráis más felices antes? ¿Os imagináis sin vuestro hijo? ¿No os habéis preguntado como eráis antes de tener a vuestro hijo y no sabéis contestar? Pues eso, que mi calidad de vida no la cuestiono por ser madre, me siento más completa, conozco más a mi pareja (aunque ello nos lleve a alguna discusión…)  y me conozco más a mi misma.

Los nueve meses de programación que yo llamo, nos van preparando para la operación a resolver el resto de nuestras vidas:

– tiempo para ti + rapidez de ejecución = más tiempo con tu hijo.

¿os compensa?

Eso es ser madre.

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Cuando decidí ser mamá, nunca me planteé las cosas que dejaría de hacer, sino que planeé lo que podría hacer ahora que íbamos a ser tres.

Cuando dejé de hacer deporte, no fue mi hijo el culpable, fue porque preferí hacer ejercicio con él. Sentadillas y levantamiento de pesas es mi especialidad ahora.

Cuando dejaron de gustarme las compras, no fue porque mi hijo me molestase, fue porque un día con él no lo valen ni mil pantalones nuevos.

Cuando dejé de preocuparme por mi cuerpo, no fue porque no me gustara sentirme guapa, fue porque cualquier cicatriz, estría o flacidez me recuerda que di vida a lo más importante en el mundo para mí.

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Aquellas mamás que no lo sientan así, no son malas madres. Cada persona se siente completa con unas cosas. Algunas son más ambiciosas y no se siente completas únicamente siendo madres, ¡las aplaudo! hay que seguir siendo mujer y alcanzando metas, pues si somos felices, nuestros hijos también. Pero me atreveré a contaros una reflexión que tal vez os sirva de consejo, y que igual explica alguna de las declaraciones de Samanta Villar.

Cuando estamos en el pasado, pensamos en el futuro; cuando estamos en el presente pensamos en el pasado y el futuro… entonces, ¿cuándo piensas vivir el presente?

Ahora en el presente estás tú, tu hijo, tu pareja, tu familia… ¡disfrútalos! Vive el presente y el ahora, el pasado te ha hecho llegar a donde estás y no va a volver, y pensar en el futuro te roba el presente.

 

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1 Comment

  1. Magda Serrano 26febrero, 2017 a 15:35

    Que bueno es leer artículos con los que una se siente identificada. Quizás por suerte o por desgracia soy de esas mamis que pasan poco tiempo con sus peques por motivos de trabajo, pero de lo que si estoy segura es que segundo en mi vida que tengo para ellos es exclusivamente para ellos y que no lo cambio por nada en el mundo.
    Llegará un momento en que ellos decidirán darle rumbo a su vida y los momentos que vivo con ellos en presente no me los dio el pasado ni me los dará el futuro por tanto vivamos el presente con ellos.
    Y como no aplaudo a todos los padres que hoy por hoy hacen el gran papel de padre y disfrutan de esa calidad.

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